Cuando el monte arde, el pueblo una vez más responde
Por Patricia Bermejo
Hay algo que se repite cada verano, mientras el fuego devora miles de hectáreas de monte, son los vecinos quienes vuelven a demostrar que la solidaridad sigue siendo uno de los recursos más valiosos que tenemos.
Una vez más, la ciudadanía ha dado un paso al frente. Porque cuando las llamas avanzan, no solo calcinan nuestros montes. También se destruyen los hogares de la fauna silvestre, medios de vida y el patrimonio natural que debería protegerse durante todo el año, no únicamente cuando ya está ardiendo.
Gracias a una iniciativa impulsada por David Serrano, y con la colaboración del Ayuntamiento de Villanueva del Pardillo, que cedió un espacio durante una semana y dio difusión a la campaña a través de sus redes sociales, se han recogido más de 2.500 kilos de alimentos destinados a ayudar a los animales afectados por los incendios.
Las donaciones se han repartido entre la zona de La Adrada, asociaciones de colonias felinas de San Martín de Valdeiglesias y El Tiemblo, protectoras como Salvando Peludos, en Villamanta, y el centro de recuperación de fauna salvaje Sendero Vivo, en Navalagamella.
Además, parte del material se ha destinado a las batidas de reparto de agua y alimento que siguen realizando voluntarios sobre el terreno para atender a los animales que han logrado sobrevivir al incendio.
Detrás de cada saco de pienso, de cada kilo de heno, de cada garrafa de agua o cada caja de comida hay vecinos que han donado, transportado material, difundido la iniciativa o dedicado su tiempo a ayudar. Esa es como siempre la mejor cara de nuestra sociedad.
Pero la solidaridad ciudadana no puede convertirse en la excusa para que las administraciones sigan llegando tarde. No es aceptable que cada verano asistamos al mismo drama mientras la prevención continúa siendo la gran asignatura pendiente. El monte necesita gestión durante todo el año. Proteger nuestros montes no puede limitarse a apagar incendios cuando ya son imparables.
El pueblo está cansado de que la respuesta llegue cuando ya es demasiado tarde. Cansado de comprobar que, una vez más, son los vecinos quienes organizan recogidas, quienes coordinan la ayuda y quienes cubren las necesidades que deberían estar previstas.
Sin embargo, de esta ola de solidaridad también ha nacido algo esperanzador. A través del Proyecto Oasis, muchos voluntarios han comenzado a colaborar en la creación de puntos de vida para la fauna salvaje. La iniciativa consiste en instalar puntos de agua y facilitar alimento en diferentes zonas para ayudar a los animales a recuperarse tras los incendios y ofrecerles una oportunidad de supervivencia mientras el ecosistema vuelve, poco a poco, a regenerarse.
Porque reconstruir un bosque lleva décadas. Pero empezar a cuidarlo es una decisión que puede tomarse hoy.
Quienes quieran colaborar con esta iniciativa o aportar su ayuda pueden ponerse en contacto con David Serrano a través del correo electrónico: d.serrano.gadea@gmail.com.
Ojalá llegue el verano en el que la noticia no sea que el pueblo ha vuelto a salvar lo que otros no supieron proteger.














