La Sierra de Madrid ante dos retos con los jóvenes: el auge de discursos fascistas y la crisis de emancipación.
Por Adrián Navas Alcón
El grupo parlamentario Vox, que en estos momentos ocupa cerca del 10% del Congreso, ha crecido 4,3 puntos en intención de voto.
Según la última encuesta de 40dB, la estimación de voto de esta ultraderecha, radical y neofascista, es ya de un 16,7%, colocando a esta organización en su mayor crecimiento desde las últimas elecciones generales. Presenta el mejor dato con diferencia, especialmente desde el pasado verano. En palabras de Antonio Maíllo, Coordinador Federal de Izquierda Unida, “El fascismo no es más que una expresión del capitalismo en crisis”.
La Sierra de Madrid, tradicionalmente asociada a la tranquilidad rural y al turismo de naturaleza, se enfrenta hoy a una crisis manifestada con dos fenómenos que afectan profundamente a su juventud: el crecimiento de discursos radicales entre menores y la imposibilidad de emanciparse debido a la crisis de vivienda.
Aunque ambos problemas tienen raíces distintas, convergen en un mismo escenario económico manifestado por el malestar y el retroceso generacional, y en un ataque directo a nuestros Derechos Fundamentales y Libertades Públicas. Ese monstruo tan feo que permanece escondido desde la dictadura está volviendo a reaparecer.
Fascismo entre menores: ¿una tendencia preocupante?
Homenajes al caudillo, brazos levantados, insultos homófobos y racistas… son solo algunos ejemplos de situaciones que podemos presenciar en la Sierra de Madrid. Parece como si la Carta de Naciones Unidas, que marcó en los años cincuenta un equilibrio mundial y una serie de límites para una gran mayoría de los países, estuviera entrando en fase de caducidad.
Según la Cadena SER, en los últimos años, educadores, asociaciones vecinales y expertos en juventud han alertado sobre la creciente presencia de discursos de extrema derecha entre adolescentes en municipios serranos como Collado Villalba, Guadarrama o Torrelodones.
Aunque no se trata de una mayoría, sí se observa una normalización preocupante de símbolos, frases y actitudes vinculadas al fascismo, especialmente en redes sociales y entornos escolares.
Vivienda y emancipación: el muro invisible
La otra cara del malestar juvenil en la sierra madrileña es la vivienda. Según el último Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España, solo el 14,8% de los jóvenes españoles vive fuera del hogar familiar, el peor dato desde 2006.
En la Comunidad de Madrid, y especialmente en zonas como la Sierra, el problema se agrava por la presión inmobiliaria y la escasez de vivienda pública.
El alquiler medio en Madrid supera los 1.092 euros mensuales. El 70,5% de los jóvenes emancipados están sobreendeudados, destinando más del 40% de sus ingresos a la renta. La edad media de emancipación en España es de 30,4 años, frente a los 26,3 años en Europa.
En municipios como El Escorial, Cercedilla o Moralzarzal, el auge del alquiler turístico y la compra de segundas residencias por parte de familias urbanas ha disparado los precios, expulsando a los jóvenes locales del mercado.
A problemas, soluciones…
La solución a estas nuevas realidades tan problemáticas requiere de políticas públicas decididas.
La creación de espacios juveniles con programas educativos que fomenten el pensamiento crítico y la tolerancia, o de planes de vivienda que regulen e intervengan el mercado inmobiliario, son solo algunas de las medidas que prolongarían la vida de esta batería de derechos y libertades conseguidos en épocas anteriores.
Propuestas como la creación de un parque público de vivienda, reglamentar la adquisición de vivienda privada por parte del Estado o la creación de programas de protección para arrendatarios vulnerables, podrían contribuir a la solución de estos problemas.
La desinformación digital o la desafección política enmarcadas en un contexto claramente capitalista y de libre mercado solo producen la difusión de ideas extremistas.
Educadores locales señalan que el fenómeno no es exclusivo de la Sierra, pero sí se agrava por el aislamiento y la falta de recursos públicos para combatirlo. La prevención pasa por reforzar la educación en valores democráticos y el acompañamiento emocional.
Adrián Navas Alcón es militante de Izquierda Unida en El Escorial












