Ocho activistas se enfrentan a penas de prisión por las protestas pro Palestina durante La Vuelta en la Sierra de Guadarrama
La causa judicial contra las conocidas como “8 de Becerril” continúa avanzando y amenaza con convertirse en uno de los procesos represivos más relevantes contra el movimiento de solidaridad con Palestina en la Comunidad de Madrid. Ocho activistas vinculadas a la Asamblea de Vivienda de Villalba y a distintos colectivos sociales de la Sierra de Guadarrama declararán el próximo 21 de octubre en los Juzgados de Collado Villalba tras las protestas realizadas durante el paso de La Vuelta Ciclista a España por la comarca el pasado 13 de septiembre de 2025.
Las encausadas están acusadas de atentado a la autoridad, resistencia, desobediencia y desórdenes públicos por una acción de protesta contra la participación del equipo israelí Israel Premier Tech en la competición ciclista. Según denuncian las activistas y las organizaciones que las respaldan, podrían enfrentarse a penas de prisión por una movilización que reivindican como “pacífica” y enmarcada dentro de la desobediencia civil no violenta.
La protesta de Becerril de la Sierra no fue un hecho aislado, sino uno de los momentos más visibles de una enorme jornada de movilización que recorrió toda la Sierra de Guadarrama durante la penúltima etapa de La Vuelta, con final en la Bola del Mundo. Aquel día, miles de personas participaron en concentraciones, marchas, performances y protestas en distintos municipios serranos para mostrar su rechazo a la participación del equipo Israel Premier Tech y denunciar la ofensiva militar israelí sobre Palestina.
La movilización fue impulsada por la plataforma “La Sierra con Palestina”, junto a numerosos colectivos sociales, vecinales y políticos de la comarca. Con más de 2.000 personas participaron en acciones de protesta a lo largo de toda la etapa.
En Robledo de Chavela, más de 300 personas se concentraron durante la salida de la etapa con banderas palestinas y pancartas de denuncia. En San Lorenzo de El Escorial, centenares de manifestantes acompañaron el paso de la carrera con humo de los colores de la bandera palestina y consignas contra el genocidio en Gaza. En Guadarrama, Collado Mediano, Los Molinos y otros municipios del recorrido también se registraron importantes concentraciones y acciones simbólicas.
Uno de los puntos de mayor movilización fue Cercedilla, donde la elevada presencia de manifestantes obligó a la organización de La Vuelta a modificar parte del trazado previsto y evitar el paso por el centro del municipio y la meta volante programada inicialmente. Distintos medios nacionales señalaron que alrededor de 250 personas participaron en la concentración, generando preocupación en la organización de la carrera.
También el Puerto de Navacerrada se convirtió en escenario de protestas. Desde primeras horas de la mañana, centenares de personas fueron identificadas y retenidas por la Guardia Civil lejos de la carretera. Pese al amplio despliegue policial, más de un centenar de manifestantes realizaron una caminata de varias horas por senderos de montaña para alcanzar la cima y desplegar allí mensajes de apoyo al pueblo palestino.
En Becerril de la Sierra tuvo lugar la acción que acabaría derivando en el actual procedimiento judicial. A unos kilómetros de la meta, más de un centenar de personas ocuparon la carretera mientras varias activistas desplegaban pancartas y dos personas se descolgaban desde un puente para visibilizar la protesta. La movilización obligó a modificar parcialmente el recorrido y provocó la intervención de la Guardia Civil.
Según relatan las organizaciones convocantes, la actuación policial fue “desproporcionada”. Uno de los participantes fue detenido ese mismo día y denunció posteriormente haber sufrido golpes, contusiones y la rotura de sus gafas durante la intervención policial. Meses más tarde, otras siete personas recibieron notificaciones judiciales y fueron incorporadas a la causa.
La protesta contra Israel Premier Tech se enmarcaba dentro de una campaña internacional de boicot a la presencia del equipo israelí en competiciones deportivas. Los colectivos movilizados denunciaban que el propietario del equipo, Sylvan Adams, mantiene estrechos vínculos con Benjamin Netanyahu y ha apoyado públicamente las operaciones militares israelíes en Gaza y Cisjordania. Las organizaciones participantes defendían que el deporte internacional no puede desvincularse de la política y recordaban el papel histórico que tuvo el boicot deportivo internacional contra el apartheid sudafricano.
Las movilizaciones de la Sierra de Guadarrama fueron además uno de los momentos de mayor tensión política y mediática de toda aquella edición de La Vuelta. Durante semanas, distintas etapas de la competición estuvieron marcadas por acciones de protesta y movilizaciones propalestinas en diferentes puntos del Estado. La etapa madrileña terminó convirtiéndose en el principal símbolo de aquella ola de movilización social.
Diversos medios nacionales recogieron la magnitud del despliegue policial realizado aquel día. Más de 1.500 agentes fueron movilizados para controlar el recorrido y evitar interrupciones de la carrera. Aun así, las protestas se sucedieron en distintos puntos de la Sierra y consiguieron alterar parcialmente el desarrollo previsto de la etapa.
Desde la campaña de apoyo a las “8 de Becerril” consideran que el proceso judicial busca “castigar” al movimiento de solidaridad con Palestina y enviar un mensaje disuasorio frente a futuras acciones de protesta. También denuncian la “hipocresía” del Gobierno central, al considerar contradictorio que Pedro Sánchez haya mantenido públicamente posiciones críticas con Israel mientras la Fiscalía impulsa causas penales contra activistas que participaron en protestas propalestinas.
La campaña de solidaridad con las encausadas ya ha comenzado a organizar actos públicos, concentraciones y una recogida de fondos para afrontar los gastos judiciales. Colectivos sociales, sindicales, políticos y organizaciones de derechos humanos han empezado también a mostrar su apoyo a las activistas y reclaman su absolución.
Las “8 de Becerril” se han convertido así en uno de los rostros más visibles del movimiento pro-palestino en la Sierra de Guadarrama. Sus defensoras insisten en que la protesta del 13 de septiembre fue “legítima y pacífica” y sostienen que la movilización masiva que recorrió aquel día la comarca demostró el amplio rechazo social existente hacia la participación del equipo israelí en La Vuelta.
La campaña exige la retirada de todos los cargos, la ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales con Israel y el veto a equipos israelíes en competiciones deportivas y culturales celebradas en el Estado español. Mientras tanto, el procedimiento judicial seguirá avanzando en Collado Villalba con una primera cita clave fijada para el próximo otoño.














