Published On: Mar, Oct 17th, 2023

Sobre el PGOU de Alpedrete

Por Carlos García Gelabert

El Plan General es quizá el punto de mayor importancia que se puede debatir en el Pleno Municipal, ya que determina la ley urbanística del municipio y por tanto el modelo de pueblo que vamos a tener en un futuro. A veces consideramos que el Plan General es para edificar casas, calificar terrenos y construir. Hay personas muy interesadas en estos terrenos que así piensan, pero, es más, mucho más, es un plan de ordenación y así habría que entenderlo. El planeamiento debe determinar tanto donde se puede construir, como limitar el desarrollo y proteger las zonas de mayor valor medioambiental, ordenar los viarios por donde se circula, las infraestructuras generales que garanticen los servicios básicos, conservar el patrimonio artístico, cultural, histórico y natural, hacer del pueblo un lugar habitable y agradable en donde vivir.

Es obligado referirse a las dos ocasiones anteriores en las que se llevó al Pleno Municipal de Alpedrete la aprobación de sendos Planes sin que tuvieran la aprobación de la mayoría, ya que fui yo mismo el que los presentó, después de un acuerdo de gobierno y una larga y dura negociación para presentar el Plan mejor, por la protección de más espacios naturales. Mejor que estar sin él, pues con las Normas Subsidiarias se desarrolló el pueblo de forma un tanto salvaje y mejor que otro que se apruebe, por ejemplo, ahora. Quiero manifestar que el plan que se ha aprobado inicialmente es peor que el que se votó en 2017 y 2018 y lo explico en mis alegaciones que ya he presentado.

¿Qué pasa con los Llanos? Se trata de un terreno extenso de casi 400.000 metros cuadrados, con la AP6 al norte y la vía del ferrocarril al sur, recorrido por el arroyo de Los Linos y por las veredas de La Cal y de Las Ventas, vías pecuarias, En el planeamiento recientemente aprobado se proyectan un máximo de 855 viviendas, en su mayoría chalets unifamiliares que en cifras sería 530/325 la distribución viviendas unifamiliares/pisos en bloque, con un 38% de viviendas con alguna protección. En mis tiempos era al revés 294/513 y en total 807 viviendas, con un 45% de viviendas protegidas. Eran mejores cifras y se tenía mayor cobertura para viviendas relativamente baratas, por lo tanto, con más consideración social. De todas formas, era una barbaridad, por eso consulté al redactor cuántas viviendas se podrían reducir, para alcanzar un consenso político y la respuesta fue que ninguna porque la viabilidad de la urbanización no lo permitía. Estamos hablando del beneficio empresarial, para promotores de la urbanización en un terreno privado. Por eso se eliminó la ficha y se dejó el posible plan parcial para un futuro. Dio igual, no se aprobó.

Ahora me temo que están los números correctos, no para hacer una urbanización que dé cabida a nuestros jóvenes o que contribuya a regular el precio de la vivienda. No, correctos para que salga el negocio inmobiliario. 530 viviendas unifamiliares de al menos 350-400.000 euros, será una oferta sustanciosa para promotores dirigida a compradores que no están en situación de vulnerabilidad, incluso para especuladores, en cualquier caso 2500 nuevos vecinos, a los que no hemos hecho sitio en los colegios, en los aparcamientos del casco urbano, en el consultorio.

Así que alegamos, que este desarrollo no es positivo para crear el modelo de pueblo que necesitamos. Para dar oportunidades habitacionales a nuestros jóvenes, que sí podrían vivir en casas o pisos de alquiler social, con precios regulados, nuestra propuesta sería llevar a cabo pequeñas promociones de viviendas en bloque, en suelo municipal mediante sistema de cooperación.

La segunda alegación es complementaria, y viene a contradecir la necesidad o la inevitabilidad de crecimiento. Parece deducirse de la redacción de este plan que debemos hacer frente a un crecimiento que nos viene de forma natural. Y es al revés creamos una oferta mediante las nuevas urbanizaciones y mediante efecto llamada llegan los nuevos vecinos. Vendrán mayoritariamente de la capital y no serán los jóvenes del pueblo los que poblarán Los Llanos.

Hay alegaciones poniendo de manifiesto la carencia de infraestructuras de alumbrado público y de saneamiento, estas más graves de cara a la nueva ocupación de Los Llanos cuyo terreno es presumiblemente anegable, que crean disfunciones en el municipio como apagones y las ya clásicas inundaciones.

Y por último la urbanización de una parcela situada entre la calle Santiago Rodríguez Conde y Santa Ana, en Los Negrales, que parece que se va a llevar a cabo sin los correspondientes repartos de cargas y beneficios, es decir sin cesiones al Ayuntamiento.

Carlos García Gelabert es militante de Podemos, concejal de Podemos – Izquierda Unida en Alpedrete y ex Alcalde de Alpedrete

Suscríbete al boletín

Suscríbete a nuestro boletín electrónico y mantente al dia de todas las noticias de la Sierra. Al suscribirte aceptas nuestra Política de Privacidad