Published On: Sáb, Ago 29th, 2020

Unidas por Galapagar insta a poner fin al acoso de la ultraderecha a Pablo Iglesias e Irene Montero

El grupo municipal Unidas por Galapagar ante el acoso insistente, prácticamente a diario de un grupo de personas ante la casa de Irene Montero y Pablo Iglesias ha emitido un comunicado instando a poner fin a esta situación que definen como inaudita e intolerable. Compartimos dicho comunicado:

“Nunca en el Estado español ni en ningún país que se precie de democrático un líder político y su familia ha sufrido durante meses un acoso en su propia vivienda particular como el que están soportando Pablo Iglesias e Irene Montero y sus hijos.

El municipio de Galapagar y más específicamente la zona de La Navata se han convertido lamentablemente por este motivo en foco de atención y acalorados debates en tertulias, medios de comunicación y redes sociales. Todos parecen tener una posición tomada al respecto, condenatoria
algunos, justificatoria otros.

Sin embargo, el conocimiento de la persistente provocación física de elementos ultraderechistas que tiene lugar desde hace más de tres meses a las puertas de la vivienda del vicepresidente segundo del Gobierno y la ministra de Igualdad y sus tres hijos, no parece constituir agresión delictiva suficiente a los ojos de las autoridades competentes como para que se decidan a frenar ese acoso con firmeza y de forma definitiva.

Todas las noches desde hace más de 100 días, cuando los vecinos y vecinas de Pablo Iglesias e Irene Montero pasean por su urbanización o se disponen a cenar en familia ven llegar en automóvil a una serie de personas ajenas a la zona portando banderas, pancartas y hasta mesas plegables y neveras portátiles para merendar frente a las viviendas en los intervalos en los que no gritan, insultan o arrojan objetos a la vivienda de los dirigentes de Podemos y a su vez miembros del Gobierno.

Esta situación insólita que se produce día tras días a la vista de todos y que ha alterado también totalmente la tranquilidad y los hábitos de los residentes de La Navata, corre el peligroso riesgo de asumirse como parte de ‘la nueva normalidad’.

Para la ultraderecha esto se ha transformado en una suerte de patética ‘línea de frente’, quieren insultar y provocar a sus ‘enemigos’ desde cerca, quieren impedirles descansar, que vivan siempre en tensión. Hasta amenazan con agredir a sus hijos cuando vayan al colegio.

Todo esto lo conocen las autoridades municipales de Galapagar, las de la Comunidad de Madrid, la Guardia Civil, la Policía Nacional, el ministro del Interior y el conjunto del Gobierno; la Fiscalía del Estado, la Justicia, pero nadie hace nada, nadie parece sentir que sea de su competencia responder a semejante agresión.

Los agentes de la Guardia Civil que custodian la casa, de forma rutinaria, a determinada hora ponen unas vallas en la calle para impedir el paso de los provocadores y las retiran cuando la caravana de coches de los ultraderechistas decide abandonar el lugar, por lo que se impide también el paso de cualquier otra persona y vehículo por esa calle.

Hace algún tiempo, tras las quejas de la comunidad de propietarios de la urbanización por el alboroto provocado por el golpeteo de cacerolas y las proclamas e himnos emitidos por altavoces, los agentes decidieron prohibir esas acciones y puntualmente han identificado a algunos de los más exaltados.

Las instrucciones que reciben los guardias civiles de sus superiores y del Ministerio del Interior del que dependen parecen remitirse a eso, a evitar que las protestas diarias traspasen ‘lo normal’. Esto envalentona a los ultraderechistas, quienes en las redes sociales se ufanan de sus acciones, cuelgan sus vídeos ‘patrióticos’ y han abierto cuentas bancarias para poder comprar más parafernalia y para pagar también eventuales multas.

La situación es inaudita, intolerable.

Desde Unidas por Galapagar (Podemos, Galapagar en Común – Izquierda Unida y Cambiemos Galapagar) reclamamos al Ministerio del Interior y a la Justicia que actúen con firmeza ante esta provocación que está sentando un precedente muy peligroso y que constituye de hecho un desafío al propio Estado.

Instamos igualmente a las autoridades de nuestro municipio y otras fuerzas políticas y movimientos sociales a sumar su voz para denunciar estos hechos para lograr frenar de forma inmediata con estas acciones que han roto el clima de convivencia en paz y tolerancia en Galapagar.”

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